viernes, 8 de enero de 2010

Bittersweet routine.

Cierro la puerta de un buen portazo. Se me caen las llaves al suelo causando un gran estruendo. Tengo la chaqueta, la mochila colgada en el brazo y el trozo de tostada que no me comido metido en la boca ya que se me ha olvidado meter en la mochila los apuntes de física . Bajo las escaleras encendiendo el ipod y oigo el portazo de tu casa. Sí, reconozco ese portazo, más bien su voz ya que baja las escaleras tarareando la misma canción durante dos semanas. Cuando se cansa, cambia. Malditas modas...
Llamo al ascensor y como siempre no funciona. De mal humor pienso que ojalá pase algo serio como que se incendie el bloque, haya una fuga de agua, gas o cualquier otra cosa y que no pueda salvarse ni Cristo. Bajo las escaleras resignado y sigo oyendo su tarareo continuo y renegar hacia la persona que deja la puerta abierta y la lentitud del ascensor. Al llegar a tres escaleras de ella, la veo mirándose en el reflejo de la puerta metálica. ¡Las veces que me he quedado con las ganas de decirle que no se mire más que la puerta no le dirá nunca lo increíble que está! Al verme parado,observándola como bobo se ha apartado de una forma brusca regalándome una amplia sonrisa y unos buenos días. Y tan buenos, he pensado. Le he dicho que no esperara más que como siempre estaba roto. Ha seguido renegando delante mío mientras bajábamos las escaleras. Cuántas veces había soñado con ese mismo momento, que se le cayera alguna carta, papel del buzón o necesitara cualquier tipo de ayuda o que el ascensor fallara con nosotros dentro. He desviado tantas veces mi mirada y me he vuelto loco entre sus botones y ese dulce perfume que lleva...
Me encantan los amaneceres y verla recoger su camiseta favorita del tendedero con ese complicado moño que llevan todas las mujeres para estar por casa. Y sin olvidar cuando tiende la ropa con los auriculares. Qué voz más dulce tiene, pero maldita sea esa música comercial que escucha.
La conozco de una forma indirecta. Se que es complicada y que tiene muchos días malos. Huye del amor por miedo y que su mejor amiga está harta de decirle que no sea tonta y que deje de perder oportunidades. Oh sí...
Con la tontería ya hemos llegado a las últimas cuatro escaleras. Se gira y suelta una carcajada acompañada de un movimiento de la cabeza en forma de negación. ¿Qué cojones habrá querido decir con eso? Como un tonto le suelto una sonrisa y le cedo el paso para que abra la puerta ella. Ojalá formara parte de mi asquerosa rutina. Sin dudarlo le he soltado un "que pases un buen día". Gilipollas así me he llamado hasta llegar a la puerta del instituto.
Todo este seguido de pensamientos los resumiría con cuatrocientas frases ñoñas o bonitas y quedarme afónico chillándotelas cuando ni me rozas.

3 comentarios:

  1. Lauri !!! Me gusto mucho, intento encontrar tu email, pero se me resiste el muy cabrito.
    Queria hacerte una sugerencia. Estos textos que cuelgas a mi no me importan lo grande que sean, pero la gente al verlo tan grande les asusta. Mi sugerencia es que los partas en dos post y asi la gente tiene la posibilidad de leerlos en dos veces.
    Ya me diras.

    Muy bueno, vigila la continuidad. Besos Escritora.

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  2. Mi fete! Sí, la verdad es que sí. Pero no se cómo partirlo, es decir... hacer como parte I y II? No será lo mismo al fin y al cabo? :|
    Hazme un croquis mister, soy algo corta. Jajaja
    Gracias aun así!
    Besitooos papá blogguer.

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  3. Hola! Llego aquí a través del blog de Fete. Me gusta mucho cómo escribes, así que te enlazo.
    Un saludo!

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