sábado, 14 de noviembre de 2009


Quizás sea una gran tontería la entrada de hoy, pero era necesaria. No es domingo, no llueve y tengo muchísimas cosas que hacer. Pero hablando con Mª Àngels, mi fiel compañera de informática, patios y conversas de lo más íntimas y sinceras, junto a Sergio y sus grandes consejos y charlas durante horas.. me han inspirado. Primeramente querría darles las gracias tanto a uno como al otro por estar en los momentos más "Lauterroríficos" de miedos, enfados y demás.
Mi clara incapacidad a aguantar a la gente y a mi agudizada rareza.(Junto a mi falta de expresión,es decir, pienso algo/cosas y no se cómo encabezarlo.)
Sí, debería darme igual sentirme diferente, porque soy Laura y no una copia barata de alguien. Pero seamos sinceros, a todos nos gusta sentirnos iguales o sorprendernos al ver que alguien tiene la misma visión en algún aspecto. Y a mi me gustaría encontrar a alguien que sienta lo que yo siento en las clases de música. Mi profesora Begonya, suele sorprendernos cada día con una pieza diferente, intentándonos mostrar una visión completamente girada a la nuestra, enseñándonos el rincón más oculto de la harmonía, la melodía y de un ritmo. Es decepcionante al principio, pero a medida de que pasan sus clases es.. cómo un no parar, algo especial en las treinta y.. horas que tiene la semana escolar. Sabes que cada vez que entras en es aula, sales comiéndote la cabeza por cualquier simple frase que ha podido decir entre una explicación sin importancia alguna, pues yo soy capaz de dársela. Soy capaz de sentir la respuesta corporal de un escalofrío desde los brazos hasta los pies. Y noto en la barriga algo, quizás un nudo que me agobia, me aprieta y me suelta de vez en cuando dejándome la adolescente más inquieta que pueda pisar la aula. Es... una sensación espectacular, siento como la música se cuela hasta lo más hondo de mi. También debo añadir de que intenté sentir lo mismo con música producida por mi y fue desastroso. Mis padres me apuntaron a clases de guitarra española y ahí está empolvándose, esperando unas manos milagrosas que se dignen a afinarla y tocarla de nuevo. Es como si me metiera en otro mundo ajeno al mío sin ser capaz de comprenderlo. Pero sigo contradiciéndome.(Soy la reina en ello) A la hora de escribir me expreso sin miedo alguno, deslizándome con una máxima comodidad y libertad. (Sigo admitiendo que me cuesta horrores, por el maldito miedo.) Acabo con la sensación de haberme expresado un 55% de todo lo que se me pasa por la cabeza y eso hoy.. me gusta. Ha sido un día bueno y si mañana ganamos... será un fin de semana de lo más completo. Maldito Korfbal, maldita mala expresión... Mil gracias de nuevo a los que estáis ahí.

2 comentarios:

  1. Realmente tienes razón. Me encantan las clases de la Begonya, la encuentro una buenisima profesora que te enseña lo que realmente significa la música. Te hace sentir la esencia de todos los instrumentos que se juntan para formar algo fino y delicado. Ojalá todo el mundo tuviera una visión de la música como tiene ella, y no como la gente de ahora que llama música a mezclas de sonido sin sentimiento. Ojalá algún día la gente pueda llegar a tener gusto musical y sepa apreciar lo que realmente vale la pena.
    Necesitaba comentar la entrada me he sentido bastante identificada con algunas cosas jaja.
    Besitos Laura :)

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  2. llevas el arte en la sangre (:
    Gracias por hacerme sentir que yo sola no siento esto..
    GRACIAS (: !

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