viernes, 2 de abril de 2010

Sinfonía para margaritas III

Pasaron los años y el ramo de margaritas no fallaba. Corrían tiempos difíciles y el miedo de tu abuela no se fue jamás, así que no volvió a Burgos a buscar a Amador. Hace cuestión de dos años recibí una llamada. ¿Recuerdas cuando marché a Galicia a la conferencia de compositores? Pues no. Fui a Burgos porque Valentín, el acólito de la iglesia quería hablar conmigo antes de que fuese tarde. Nunca sabré cómo pudo contactar conmigo. Estaba agonizando cuando me explicó esta historia. Él como víctima y que Amador, mi padre había sido asesinado en 1956 a manos de los Falangistas. Había hurgado demasiado ese fue el motivo. Se hicieron buenos amigos, siempre a escondidas. Le ayudó en todo lo que pudo, arriesgando su vida día a día. Amador le hizo prometer que si moría, él se encargaría de enviarle las margaritas y dinero para que sobreviviera en Madrid. Tampoco supo que la abuela estaba embarazada. Después de la muerte de Valentín me he encargado yo de esas flores, pues tu abuela vive con la esperanza de que Amador el día más esperado llegue con un ramo de margaritas y le diga que lo ha solucionado y puede volver a su Burgos natal. Ayúdame a encontrar sitio y ten cuidado con las margaritas, no se las tronches. Iba por el pasillo a paso ligero con los ojos llenos de lágrimas, olvidándome del olor a naftalina esperando a encontrarme a mi abuela en la sala de visitas. Allí estaba, como de costumbre mirando por la ventana. Dejé las margaritas encima de su cama y le tapé los ojos, esperando a que pronunciase mi nombre como siempre. –Hueles igual de bien que siempre, tu olor es fresco como las margaritas que me traes siempre. Ves al armario y verás que tengo una margarita de cada ramo que me has enviado. Le destapé los ojos y me dispuse a seguir sus órdenes. Cogí la caja donde estaban todas y me miró a los ojos fijamente y me dijo:

- No sabes cuánto tiempo he esperado este momento. Tócame algo de Chópin, Amador…

1 comentario:

  1. Aplausos, Laura!!! ¡Qué bella historia, y qué bien contada!
    Te dejo un beso!!
    (Gracias por lo de la tilde)

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